La sola escritura y el libre examen protestante (III)

Hermanos, Católico es aquel que cree y vive de manera integral la Fe transmitida por los Apóstoles y sus legítimos sucesores: el Papa y los Obispos en comunión con él. La ruptura que inicia Martín Lutero, al rechazar la enseñanza del Papa, es sumamente grave porque está rechazando a aquel cuya enseñanza llena de Autoridad  garantiza la fidelidad al “Depósito de la Fe”, es decir al legado integral de Jesucristo.

Dos cosas constituyen el Depósito de la Fe: la Tradición y la Escritura. Entendemos por Tradición la enseñanza de Jesucristo y de los Apóstoles que nos ha sido transmitida a través de los siglos de manera oral,  y por Escritura la enseñanza del Señor que nos ha llegado de manera escrita en los libros de la Biblia. Primero fue la Tradición y después vino la Escritura. No todo lo que dijo el Señor quedó escrito en los evangelios, pero mucho de lo que dijo se ha transmitido oralmente y acompaña a la Escritura para iluminarla.

Quien por derecho divino interpreta rectamente la Tradición y la Escritura es el Papa, asistido  por el Espíritu Santo y en comunión con los Obispos y con el sentido de fe de los fieles católicos. La Iglesia es “comunión en la Fe y en la Caridad”.

La sola escritura

De la rebelión contra el Papa y del rechazo su Autoridad recibida de Cristo para interpretar rectamente la Tradición y la Escritura, va salir la expresión de Lutero: LA SOLA ESCRITURA. Nada más que la Escritura es la norma de la Fe. Nada de Tradición, nada de Magisterio del Papa y de los Obispos. La Escritura, dice Lutero, es infalible y el Espíritu Santo asiste a cada cristiano para interpretarla.

Aquí tenemos el principio básico del protestantismo: el libre examen de la Escritura. Cada uno puede libremente interpretar la Escritura. Basta tener cuatro dedos de frente para darse cuenta que este principio solamente puede conducir al caos. Y es efectivamente lo que ha pasado en el protestantismo.  Es cierto que la Escritura, por ser Palabra de Dios, es infalible, pero todos aquellos que interpretan esa Escritura por su propia iniciativa de ninguna manera son infalibles.

La Iglesia, cuando interpreta la Escritura en su calidad de Madre y Maestra,  asistida por el Espíritu Santo, sí es infalible. Si no lo fuera nos conduciría al error y a la condenación eterna.

El resultado de semejante abuso no se hizo esperar. Cada uno se sintió con la facultad de interpretar la Escritura y de encontrar en ella las enseñanzas que debería seguir. Esto condujo inmediatamente, en los seguidores de Lutero, a una cadena interminable de discusiones, disensiones, separaciones, rupturas, pleitos….que siguen hasta nuestros días produciendo nuevas iglesias, nuevos grupos, nuevas sectas.

Él mismo Lutero consideró que su manera de interpretar la Palabra de Dios era la auténtica, la verdadera y la Biblia vino a ser la justificadora de todas sus herejías y errores. “No admito que nadie juzgue mi doctrina, ni siquiera los Ángeles. Quien no acoge mi doctrina no puede alcanzar la salvación” (ML, Weim, X, P II, 107, 8-11).

El lugar correcto de la Biblia: la Santa Eucaristía

El Diario Espiritual de la Llama de Amor sitúa la Biblia en su lugar correcto: en la Celebración Eucarística. Palabra de Dios, Sacramentos y Enseñanza de los legítimos pastores van juntas. Son inseparables. Es necesario que evangelicemos a los protestantes,  ayudándoles a comprender que la Biblia sola se convierte en camino de perdición.

El libre examen de las Sagradas Escrituras ha destruido la unidad de la Iglesia, ha llevado a los seguidores de Lutero a rechazar los dogmas de la Iglesia, y lo más precioso de todo: el Cuerpo y Sangre de Cristo.

Reconstruir el tejido católico en las familias y la iglesia

La finalidad de la Llama de Amor es la de “reconstruir el tejido católico en las familias y en la iglesia”. Las ideas de Martín Lutero se han ido extendiendo casi sin ser notadas por lo ancho y largo de la Iglesia Católica, gracias a la obsesiva predicación protestante. El peligro está en que los católicos creamos que la Biblia es el único medio de salvación.

En el interior de nuestras familias no podemos contentarnos con leer la Biblia y escrutar lo que nos quiere decir. Es necesario que la familia viva los sacramentos, especialmente la Eucaristía, y escuche la enseñanza del Sacerdote. El trabajo evangelizador de los padres ha de llevar a todos los miembros de su hogar a vivir intensamente la Misa Dominical como mínimo.De aquí parte la conversión  que la Llama de Amor  está pidiendo a sus devotos porque el Sacrifico de Cristo Jesús es la raíz y causa de nuestra salvación. No nos dejemos confundir. La Biblia no basta.

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