PALABRAS DE NUESTRO ASESOR ESPIRITUAL: SEGUIR A JESÚS

“Juan el hijo de Zebedeo y Andrés eran amigos. Estaban chavalos, casi adolescentes. Un día, en las riberas del Jordán, oyeron al Bautista gritar: “Ese es el Cordero de Dios” (Jn 1,35). Jesús  pasaba. Juan y Andrés lo vieron y quedaron impactados por su personalidad.  Intrigados  lo siguieron.   Jesús se dio cuenta, se volvió y les preguntó: ¿Qué buscan?  Ellos le dijeron: Maestro, ¿dónde te hospedas?,  Jesús les dijo: “Vengan y lo verán”.

Jesús les brindó su confianza. Felices, se fueron con Jesús y se quedaron con Él toda la tarde. Se hicieron amigos. Al despedirse,  llenos de gozo corrieron a buscar a Simón, el hermano de Andrés y le dijeron: ¡Simón, hemos hallado al Mesías!”, y lo llevaron  hasta Jesús. En cuanto Jesús lo vio, le dijo: “Tú eres Simón, hijo de Juan; desde ahora te llamarás Pedro”.

Este es el inicio de la Fraternidad Corpus Christi. Juan y Andrés oyeron hablar de Jesús, y lo siguieron. En esto consiste ser miembro de la Fraternidad Corpus Christi: descubrir a Jesús, seguirlo,  hacernos sus amigos y salir a las calles a anunciar a los demás que Jesús es el Señor,  el Hijo del Dios Vivo, el Mesías esperado, el Salvador, la  única solución que tiene el mundo, el verdadero Amigo. 

Mi deseo es que Corpus Christi se convierta en una verdadera fraternidad espiritual en la que nos ayudemos a conocer, amar, seguir y proclamar a Jesús. 

P. Sergio Hernández Ochomogo